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Con Edward Johnson se encendió la Navidad

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Edward Johnson

Edward Hibberd Johnson nació el 4 de enero de 1846 en Philadelphia. Comenzó su andadura trabajando junto al General William Palmer en la construcción de las líneas de ferrocarril de la empresa Kansas Pacific Railway, trazando las nuevas rutas de la costa del pacífico.

En 1871 regresó a Philadelphia para dirigir la compañía de telégrafos Automatic Telegraph. Ahí conocería a alguien que marcaría su vida, nada más y nada menos que a Thomas Edison. Johnson le contrató para su empresa y nacía así una amistad que perduraría en el tiempo. Enseguida Edward quedó maravillado por Edison, un gran trabajador que dedicaba horas y horas a sacar adelante sus proyectos. No tardó en darse cuenta del talento innato que tenía.

Años más tarde, las tornas cambiarían. Cuando Edison se marchó para fundar su propia compañía, Edison Electric Light Company, Edward Johnson le acompañó esta vez siendo él el empleado. Tenía mucho que aportarle tanto a nivel empresarial como técnico. Más tarde se convertirían en socios de Edison Lamp Company donde Johnson llegó a ocupar el cargo de vicepresidente.

Ironías de la vida, falleció en 1917 debido a un accidente eléctrico. Sus logros e inventos quizás no hayan brillado todo lo que deberían ya que, en cierto modo, vivía a la sombra de su amigo pero lo que es innegable es que fue una pieza clave para transformar los inventos de Edison en prósperos negocios.

El primer árbol de Navidad con luz eléctrica

Muchos desconocen el papel tan significativo que Edward Johnson ha tenido en nuestra celebración de la Navidad, concretamente en la decoración navideña. La tradición de poner y decorar el árbol de Navidad comenzó a mediados del siglo XIX, antes incluso de que Johnson hubiera nacido. Por entonces lo normal era utilizar velas para su iluminación hasta que en 1882 todo cambió.

Tan solo habían transcurrido 3 años desde que la bombilla había sido inventada, Edward mandó fabricar unas bombillas expresamente para llevar a cabo la idea que tenía en mente. Y esta no era otra que utilizar luz eléctrica para adornar el árbol. Un total de 80 bombillas en colores rojo, azul y blanco cableadas a mano iluminaban intermitentemente el árbol de su casa de Nueva York. Su invento no solo era llamativo por lo novedoso o por el colorido que aportaba sino que hay que reconocer que se ganaba en seguridad frente al siempre patente peligro de incendio por el uso de velas.

El inicio de una tradición

El invento de Edward no quedó ahí, sino que dio a lugar a nuevas líneas de negocio para la compañía Edison que convencería al mundo de los múltiples usos decorativos que sus bombillas podían tener.

Poco a poco la costumbre de usar bombillas eléctricas para decorar el árbol se fue extendiendo. Aunque su adopción costó, debido al alto precio que las bombillas tenían en la época y a la reticencia de la gente a abandonar las velas. No sería hasta 1895 cuando la Casa Blanca instalaría el primer árbol con un centenar de luces. A mediados de los años 20 la tradición ya se había popularizado y las casas se llenaron de árboles eléctricamente iluminados. Dándoles ese toque y brillo especial que estas fechas demandan.

Y desde entonces es un fenómeno que no ha hecho más que crecer. Se multiplican las formas, los colores, el número de luces, etc., para construir auténticas obras de arte. Se podría hasta decir que unas ciudades compiten con otras por tener el árbol más bonito y más grande. Sri Lanka presume desde el año pasado de haber instalado el árbol más grande del mundo, con una altura de 73 metros y la asombrosa cifra de 600.000 bombillas para su iluminación. Esto no es nada si lo comparamos con los 2,5 millones de bombillas que adornan el árbol de Navidad flotante más grande del mundo que desde 1996 montan en Brasil. ¡Todo un espectáculo verlo aunque solo sea en fotos!

Ante estos datos queda más que demostrado que la semilla que plantó Edward Johnson iluminando por primera vez el árbol de Navidad con luz eléctrica ha dado sus frutos. El encendido del árbol se ha convertido en un momento mágico que marca el inicio de la Navidad y que todos esperamos con ansias que llegue.

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