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Una entrevista con Himar Alonso

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Himar Alonso

Himar Alonso nos acompañó en parte del camino de nuestra etapa universitaria y desde entonces nos une una bonita amistad. Claramente se le podría definir como persona inquieta con muchas ganas de aprender, no hay más que ver la variedad de sus aficiones. Pero, además de eso, es una persona constante que ha demostrado luchar por cumplir sus objetivos y siempre está dispuesto a compartir sus conocimientos. Estamos encantadas de que a través de esta entrevista ustedes también lo puedan descubrir.

¡La entrevista!

U: Empecemos conociéndote, ¿quién es Himar Alonso?

HA: Soy un chico de 33 años, grancanario de nacimiento y ciudadano del mundo. Apasionado de la música, la tecnología, la aviación, la cocina (si es italiana, mejor), el humor, la psicología, la política… Como buen soñador disfruto estando en las nubes y en cuanto termine las 15 horas de vuelo que me faltan para ser piloto privado, podré hacerlo también en sentido literal 🙂

U: En tu caso, ¿qué fue lo que te llevó a estudiar Ingeniería de Telecomunicación?

HA: Desde niño siempre tuve un gran interés por la electrónica y por los ordenadores. Desmontaba todo tipo de cacharros (yo pretendía arreglarlos, pero no siempre lo conseguía 😉 ), mis padres me compraron algunos juegos de electrónica; también kits con PCBs y componentes, con los que aprendí a soldar… Con los ordenadores pasaba algo similar: tenía mucha curiosidad por saber cómo funcionaban y cómo se hacían los programas, de modo que poco a poco fui haciendo mis pinitos en el mundo de la programación.

El caso es que quería estudiar ‘Teleco’ antes incluso de saber que había una carrera con ese nombre. Para mí fue la manera de poder ahondar y dar forma a aquellas inquietudes que siempre había tenido, haciendo además de ello mi profesión. Sin duda, un sueño cumplido.

U: Tras finalizar los estudios, ¿cuál ha sido tu trayectoria profesional?

HA: Empecé a trabajar en el Instituto para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación en Comunicaciones (IDeTIC), donde había estado ya con una beca de investigación desde 2009 y donde hice también mi Proyecto Fin de Carrera. Después estuve haciendo principalmente desarrollo software de bajo nivel para sistemas de comunicaciones. En 2013 dos compañeros y yo nos embarcamos en un proyecto de empresa, de electrónica para simuladores de vuelo. Llegamos a registrar la empresa en Londres y a fabricar algunos prototipos, pero no fue fácil compaginar esta iniciativa con nuestros trabajos y abandonamos el proyecto. Sin embargo, me seguía motivando la idea de trabajar fuera de Canarias y en el sector de la aviación, de modo que empecé a buscar trabajo y de ese modo es como acabé en UAV Navigation en Madrid, donde sigo desde 2015.

U: Actualmente trabajas en UAV Navigation, ¿qué tipo de proyectos llevan a cabo?

HA: En UAV Navigation desarrollamos sistemas de sensores y de control de vuelo para UAVs (vehículos aéreos no tripulados). Básicamente, nos encargamos de hacer volar cualquier tipo de plataforma: ala fija o rotatoria, multirrotores, etc. Un cliente típico puede ser alguien que desarrolla una aeronave para una aplicación concreta, ya sea civil o militar, y necesita hacer que esta vuele de forma autónoma. Nuestra electrónica de a bordo (aviónica) permite hacer justamente eso: actuar sobre los controles para llevar a cabo todas las fases del vuelo (despegue, navegación, aterrizaje) de manera 100% automática. Para ello proporcionamos un software de planificación y control de misión, y también llevamos a cabo un proceso de «ajuste» para cada tipo de plataforma. De este modo, adaptamos las leyes de control de vuelo en función de las particularidades aerodinámicas de cada aeronave.

Aunque suene muy complejo, somos capaces de integrar nuestro sistema en cualquier tipo de plataforma y tenerla completamente ajustada en menos de dos semanas.

U: Y particularmente tú, ¿de qué parte de esos proyectos te encargas?

HA: Empecé desarrollando firmware para FPGAs, software de bajo nivel y todo tipo de drivers para periféricos. También he participado en la integración de un sistema operativo de tiempo real (RTOS) y en mecanismos de automatización de tareas, tanto a nivel de desarrollo como de producción (por ejemplo, testeo automático).

Actualmente estoy más centrado en el diseño electrónico a nivel de arquitectura, para nuevos productos que estamos desarrollando, pero también llevo la gestión técnica de algunos proyectos para cliente.

U: Unirte a UAV Navigation implicó para ti dar el salto a Madrid, ¿notaste muchas diferencias a nivel laboral respecto a las islas?

HA: A nivel laboral, no tantas. El trabajo en ingeniería de desarrollo, para productos o proyectos, sigue un patrón que creo que es universal, con épocas «valle» y sobre todo, épocas «pico» (con altas dosis de café 😉 ) antes de las entregas. En el IDeTIC trabajaba en proyectos donde nos auditaba el Ministerio de Defensa y nos exigían puntualidad y calidad en todos los hitos. En UAV Navigation tenemos clientes de todo el mundo y los requisitos de calidad en el ámbito aeronáutico son muy estrictos, pero francamente no hay tantas diferencias en el modo de trabajar en un sitio o en otro, al menos en mi caso. Seguramente ayuda el hecho de que se trata de una empresa pequeña (unos 30 empleados) y que hay muy buen ambiente entre los compañeros.

U: Para los que no están tan al día del mundillo de la navegación no tripulada, ¿en qué punto nos encontramos? ¿Hacia dónde avanza el sector?

HA: Con la tecnología actual es relativamente sencillo hacer volar una aeronave de manera autónoma en condiciones de seguridad (o sea, «sin que se caiga»). Creo que el reto más interesante que tenemos actualmente es conseguir que los vehículos tripulados y no tripulados puedan compartir espacio aéreo de manera segura y ordenada. Esto permitiría ampliar el horizonte de aplicaciones de los UAVs.

Desde luego yo no tengo la solución a este problema tan complejo, pero probablemente implique un cambio de paradigma en la navegación aérea tal y como la conocemos hoy en día. Este problema me recuerda al de los vehículos (terrestres) sin conductor, un campo en el que hay mucha más inversión, y cuyas soluciones tal vez se puedan extrapolar al medio aéreo. De una forma u otra, llegará.

U: En 2011 fuiste uno de los organizadores del ISS Contact 2011 en el que se contactó con la Estación Espacial Internacional desde el IDeTIC, aunque ya han pasado algunos años todavía lo recordamos como un acontecimiento especial. ¿Con qué te quedas de esa experiencia?

HA: El ISS Contact 2011 es una de esas historias cuyo éxito se cocinó en equipo y a fuego lento… y es que los 10 minutos que duró el contacto por radio con la Estación Espacial Internacional difícilmente permiten intuir la cantidad de trabajo y tiempo dedicados durante un año y medio atrás. Fuimos tres «becarios locos» los que promovimos la idea (Ayoze Amaro, Javier Pérez y yo), pero recibimos el apoyo de todo el personal del IDeTIC.

En el proceso aprendimos mucho más que montar una antena y una radio para hablar con la ISS. Quisimos aprovechar que era la primera vez que se hacía un contacto ARISS desde Canarias y lo montamos a lo grande: organizamos un concurso de preguntas en todas las islas al que se presentaron 750 alumnos de entre 11 y 24 años. Nos encargamos de montar la web, diseñamos todo el material gráfico, buscamos patrocinadores, atendíamos a la prensa, gestionamos toda la logística del evento y tuvimos que manejar adecuadamente un presupuesto de unos cuantos miles de euros… cosas que no te enseñan en la carrera y que tuvimos que aprender sobre la marcha.

Los 20 alumnos seleccionados consiguieron hacer sus preguntas al astronauta Paolo Nespoli; más de 6.000 espectadores de todo el mundo pudieron verlo en directo a través de la retransmisión online. Además, conseguimos despertar el interés de muchos jóvenes por la ciencia y el espacio, y esa es posiblemente la mayor de las satisfacciones.

U: Sabemos que además de ingeniero eres una persona multidisciplinar y la música es otra de tus pasiones, ¿te ha ayudado en tu trabajo de alguna forma?

HA: Muchísimo, y no solo en el trabajo. La música tiene muchos aspectos que me fascinan: desde la mera producción sonora al hacer vibrar unas cuerdas (por ejemplo), siguiendo por la capacidad que tienen los sonidos para generar sensaciones a través de las distintas armonías, y el hecho de que todo ello sirva a los humanos como forma de crear, transmitir sentimientos o cumplir una función puramente estética.

Sin duda una de las aportaciones que ha hecho en mí la música y que más valoro tiene que ver con la cuestión social. Hacer música junto a otras personas hace aflorar situaciones relativamente complejas, tal vez a pequeña escala, pero que hay que aprender a manejar, y ese es un aprendizaje que se gana para otras facetas de la vida. Me refiero a cuestiones como por ejemplo el trabajo en equipo, el liderazgo o la gestión de conflictos, que ayudan enormemente a reforzar valores como el compromiso, el esfuerzo o el respeto.

Volviendo a la pregunta, creo que un buen ingeniero no lo es únicamente por saber mucho de su campo. Nuestro trabajo requiere un esfuerzo mental importante para poder encontrar soluciones a problemas complejos. La música (en mi caso) pero también otras disciplinas artísticas, hacer deporte, aprender idiomas… en definitiva: cultivar otras facetas de la vida, nos ayudan a mantener la mente «en forma» para el día a día en el trabajo, además de lo que nos aportan directamente esas otras actividades.

U: Y, por último, ¿a quién nominas para que entrevistemos?

HA: Pues nominaría a Iván Pérez Álvarez; profesor de ‘señales y sistemas’ en la carrera, director de beca, tutor de proyecto Fin de Carrera y jefe. Pero mucho más que todo eso, Iván ha sido y es para mí un mentor y un referente como ingeniero y como persona. Un buen amigo. Desde hace unos meses, además, es el nuevo director de la Escuela de Ingeniería de Telecomunicación y Electrónica de la ULPGC y estoy seguro de que lo que nos tenga que contar será muy interesante.


Como bien dice Himar refiriéndose al ISS Contact el logro no fue únicamente el momento en sí, sino todo el proceso de aprendizaje que le aportó. Tenemos que aprender a disfrutar del camino y no solo de la llegada a meta. Y, por supuesto, no podemos olvidarnos de la importancia del trabajo en equipo. ¡Sabemos de primera mano a lo que se refiere!

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